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Maduro capturado y el poder queda en el aire

Más allá del anuncio, el episodio marcó un punto de quiebre en la presión de Washington sobre el gobierno venezolano

AGENCIAS/TDN

La madrugada del pasado sábado se reordenó el tablero mundial con una escena inédita, debido a explosiones en Caracas y un anuncio desde Estados Unidos que, confirmó la remoción forzada de un jefe de Estado. El mensaje no llegó por un canal institucional, sino por redes sociales, un detalle que subrayó la dimensión política y simbólica de la operación antes que su verificación formal.

Mientras aviones volaban bajo y se escuchaban detonaciones en la capital venezolana, el gobierno calificó los hechos como un ataque imperialista y llamó a la movilización. La narrativa oficial buscó instalar la idea de una agresión externa contra instalaciones civiles y militares, una lectura que intentó cohesionar apoyos internos en medio del desconcierto y la falta de información confirmada.

Del lado estadounidense, Donald Trump aseguró que Nicolás Maduro y su esposa habían sido capturados y sacados del país, con destino a Nueva York. La ausencia de detalles y la omisión inicial de la Casa Blanca, abrió interrogantes sobre la legalidad del operativo y sus consecuencias bajo el derecho internacional y la propia ley estadounidense, donde pesan acusaciones federales previas contra el mandatario venezolano.

El vacío de poder es, por ahora, el dato más inquietante. Aunque la Constitución venezolana prevé una sucesión clara, no había confirmación de que se hubiese activado, y la vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió pruebas de vida. En ese momento, la incertidumbre se convirtió en un factor de riesgo para la estabilidad institucional y para la seguridad en las calles.

El episodio no ocurrió en el vacío, pues fue el punto más alto de una presión sostenida de Washington, que incluyó acciones encubiertas y advertencias públicas. Más allá de si la operación fue exitosa, como se afirmó, el impacto real se medirá en las semanas siguientes, dado que, la reacción de la región fue dividida, la respuesta interna en Venezuela lenta y Estados Unidos sembró un precedente que dejó una intervención anunciada primero en redes y explicada después en conferencias.

“Aunque la Constitución venezolana prevé una sucesión clara, no había confirmación de que se hubiese activado”