Nuevas investigaciones por combustible ilegal

Las pesquisas encabezadas por la Federación apuntan a desarticular redes de la importación ilegal de hidrocarburos

AGENCIAS/TDN

El combate al huachicol fiscal ha comenzado a revelar una dimensión distinta del mercado ilegal de combustibles en México. Más allá de las tomas clandestinas y el robo directo a ductos, las investigaciones federales apuntaron hacia esquemas financieros, empresariales y de importación que habrían permitido la introducción irregular de combustibles al país mediante redes con capacidad de operar a nivel internacional.

Las autoridades federales confirmaron que existen nuevas investigaciones en curso y que próximamente podrían ejecutarse órdenes de aprehensión contra personas vinculadas con estos esquemas. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó que los casos son analizados conjuntamente con la presidenta Claudia Sheinbaum y la Fiscalía General de la República, en un esfuerzo que busca ampliar las responsabilidades más allá de los operadores visibles.

Uno de los expedientes más relevantes corresponde al aseguramiento de un buque en Tampico que presuntamente pretendía introducir diésel de manera ilegal. A partir de este caso, las investigaciones derivaron en diversas detenciones y en solicitudes de extradición contra empresarios con doble nacionalidad que actualmente residen en Estados Unidos, lo que reflejó el carácter transnacional que pueden alcanzar estas operaciones.

Paralelamente, las autoridades mantienen abierta otra investigación relacionada con el ingreso de autotanques por la frontera norte, donde se detectó el transporte de combustible ilegal. Este caso ha llevado a la Fiscalía General de la República a ampliar sus indagatorias, evidenciando que el huachicol fiscal puede operar mediante rutas comerciales y logísticas que aprovechan vacíos administrativos y estructuras empresariales complejas.

La estrategia federal parece orientarse ahora a desarticular las redes económicas que sostienen este mercado ilícito, bajo la premisa de que el combate al robo de combustibles no puede limitarse a la vigilancia territorial. Las investigaciones en curso sugieren que el desafío actual consiste en rastrear flujos financieros, operaciones de importación y posibles redes de protección que han permitido la expansión de este fenómeno durante años.