Andrea Flores Mena
Hay preguntas que parecen invitar a una decisión personal, pero en realidad revelan las condiciones en que una sociedad permite elegir. “¿Hacer lo que te apasiona o apasionarte con lo que haces?” suele plantearse como una cuestión de actitud: encontrar la vocación, trabajar con entusiasmo, convertir el esfuerzo en destino, pero antes de pedirle a cada persona que ame su trabajo, conviene preguntar si tiene opciones, cuánto le pagan y con qué derechos lo realiza.
En México, el INEGI registró una tasa de desocupación de 2.7% en el segundo trimestre de 2026. Vista de manera aislada, la cifra podría sugerir un mercado laboral saludable, sin embargo, en el mismo periodo, la informalidad alcanzó 55.1% y las condiciones críticas de ocupación, 38%, esta última medida incluye a quienes trabajan jornadas reducidas por razones de mercado, reciben ingresos insuficientes o laboran muchas horas por una remuneración baja. Tener trabajo, por tanto, no siempre significa tener un empleo digno.
En Chiapas, la distancia entre estar ocupado y contar con condiciones adecuadas resulta todavía más visible, en ese mismo trimestre, 76.9% de la población ocupada trabajaba en la informalidad y 50.5% se encontraba en condiciones críticas de ocupación, la proporción más alta del país. Además, 59.8% de la población estaba en pobreza laboral: sus ingresos laborales no alcanzaban para cubrir el costo de la canasta alimentaria. La cifra disminuyó un punto porcentual respecto del trimestre anterior, un avance que merece reconocerse; aun así, Chiapas registró el nivel más alto entre las entidades.
Frente a estos datos, hablar de pasión exige cuidado, la vocación importa: puede dar sentido, orientar decisiones y sostener el compromiso. Pero no crea por sí sola plazas de trabajo, seguridad social, salarios suficientes ni oportunidades para desarrollar una carrera. Tampoco es justo convertirla en una explicación individual para problemas que dependen, en buena medida, de cómo están organizados el mercado laboral y las políticas públicas.
En una entidad como Chiapas, preguntar si alguien pudo elegir lo que le apasiona requiere mirar más allá de su motivación. Importa saber qué opciones educativas y de empleo tiene cerca, si debe migrar para acceder a ellas, si su trabajo le permite cubrir sus necesidades y cuánto influyen las responsabilidades de cuidado en el tiempo disponible, la posibilidad de elegir una ocupación no se distribuye de la misma manera entre territorios, hogares y personas.
También por eso es importante distinguir entre satisfacción personal y justicia laboral. Alguien puede sentirse orgulloso de su oficio y, al mismo tiempo, carecer de prestaciones o recibir un ingreso insuficiente. La realización individual no borra esas condiciones y el discurso de “amar lo que haces” se usa para normalizar jornadas excesivas, bajos salarios o empleos sin protección, la pasión deja de ser una fuente de sentido y se convierte en una exigencia más dirigida a quien trabaja.
La respuesta, entonces, no está en escoger una de las dos frases como si fueran incompatibles. Podemos aspirar a hacer aquello que nos apasiona y también aprender a encontrar propósito en lo que hacemos, pero esa reflexión personal necesita acompañarse de una pregunta pública: ¿qué tendría que cambiar para que más personas puedan elegir un trabajo compatible con sus habilidades, con ingresos suficientes y con derechos?
La responsabilidad no recae únicamente en quien busca empleo. También corresponde a las instituciones educativas, que deben ampliar las oportunidades de formación; a las autoridades, que diseñan políticas de desarrollo y empleo; y a los sectores productivos, que pueden generar puestos formales y condiciones dignas, en Chiapas, el desafío incluye impulsar oportunidades laborales en el propio territorio y evaluar los avances no solo por cuántas personas trabajan, sino también por la calidad y el ingreso de ese trabajo.
Quizá la pregunta que conviene llevar a la conversación pública sea esta: ¿estamos construyendo un país donde cada personas pueda elegir con libertad, o le pedimos que se adapte con entusiasmo a las opciones que encontró? La pasión puede acompañar una vida laboral con sentido, para que no sea un privilegio, debe caminar junto a oportunidades reales y trabajo digno.
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