Plataformas digitales cambiaron la forma en que operan quienes buscan engañar a personas con promesas que parecen atractivas
KEVIN NARVARTE/TDN
Las redes sociales se han convertido en una herramienta cotidiana para buscar empleo, vender productos o establecer contacto con personas, pero también han abierto una nueva puerta para quienes se dedican a la trata de personas. En Chiapas, especialistas advirtieron que los métodos de reclutamiento evolucionaron y ahora los primeros acercamientos suelen darse a través de mensajes que ofrecen sueldos atractivos, viajes, becas o trabajos que prometen cambiar la vida de manera inmediata.
El riesgo aumenta en un estado donde miles de personas recurren a internet para encontrar mejores oportunidades. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), más de la mitad de la población ocupada en Chiapas trabaja en condiciones de informalidad, un escenario que facilita que muchas personas busquen alternativas laborales fuera de los canales tradicionales y sean más vulnerables a ofertas que parecen confiables, pero esconden intereses delictivos.
La conectividad también ha crecido en la entidad y cada vez más hogares utilizan teléfonos inteligentes para acceder a plataformas digitales. Según la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), más del 70% de la población chiapaneca usa internet, una realidad que amplía las posibilidades de comunicación, aunque también exige mayor prevención frente a perfiles falsos, anuncios engañosos y ofertas laborales que circulan sin ningún tipo de verificación.
Especialistas señalaron que las organizaciones dedicadas a este delito han dejado de depender únicamente del contacto directo, ya que ahora aprovechan la rapidez con la que circula la información en internet para identificar personas que buscan empleo o atraviesan dificultades económicas. Una conservación aparentemente inofensiva puede convertirse en el inicio de un proceso de manipulación que, con el paso de los días, deriva en distintas formas de explotación.
Ante este panorama, la principal recomendación es verificar cualquier oferta antes de compartir datos personales, desconfiar de propuestas con ganancias fuera de lo común y confirmar que las empresas o personas que hacen una invitación realmente existan.
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