SAyBG refuerza plan de fiscalización 2026

Busca consolidar un esquema de fiscalización más ordenado, preventivo y alineado con la política estatal

KEVIN NARVARTE/TDN

La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno abrió una nueva etapa de revisión interna sobre el rumbo de la fiscalización en la administración estatal, al encabezar una sesión de trabajo enfocada en ordenar las acciones de vigilancia que se aplicarán durante la segunda mitad de 2026. El encuentro colocó en el centro la necesidad de afinar los mecanismos de control institucional en un momento donde la rendición de cuentas se ha convertido en una de las principales exigencias públicas hacia el gobierno.

El ejercicio reunió a personal de la propia dependencia para revisar la planeación del Programa Anual de Fiscalización, particularmente en lo referente al cierre del tercer trimestre y el arranque del cuarto. La revisión no solo implicó calendarizar auditorías, sino ajustar criterios operativos para que las revisiones respondan a una lógica de prevención y no únicamente de corrección de irregularidades.

Dentro del planteamiento institucional, la titular de la dependencia subrayó la importancia de mantener una coordinación más estrecha entre las áreas encargadas de la vigilancia del gasto público, con la idea de que la fiscalización no opere de manera aislada, sino como un sistema integrado de seguimiento. El enfoque busca reforzar la capacidad del gobierno estatal para detectar riesgos administrativos antes de que se conviertan en problemas mayores.

La estrategia se insertó en la línea de trabajo del gobierno estatal que ha colocado el combate a la corrupción como uno de sus ejes principales, con énfasis en la supervisión del uso de recursos públicos y la eficiencia en su aplicación. En ese marco, la fiscalización se entiende no solo como un proceso de revisión, sino como una herramienta de orden institucional.

La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno mantiene como objetivo consolidar un modelo de control más cercano a la ciudadanía, donde las auditorías y revisiones no se perciban como trámites aislados, sino como parte de una estructura permanente de vigilancia del desempeño público. Con ello, la dependencia busca reforzar la confianza en las instituciones a través de procesos más claros, sistemáticos y verificables.

“La dependencia subrayó la importancia de mantener una coordinación más estrecha entre las áreas encargadas de la vigilancia del gasto público”