Aprueban castigos penales por crueldad hacia animales

Chiapas dejó de ser el único estado sin sanción por crueldad animal, tras la aprobación de esta reforma

DAMIÁN CERVANTES/TDN

El Congreso de Chiapas aprobó una reforma largamente postergada: la inclusión del maltrato animal como delito en el Código Penal del estado. Al frente de esta medida estuvo el diputado Luis Ignacio Avendaño Bermúdez, quien como presidente de la Sexagésima Novena Legislatura encabezó el impulso político y legislativo que permitió que Chiapas deje de ser la única entidad del país sin este tipo de protección jurídica para los animales de compañía.

La propuesta no se limitó a una corrección simbólica. Con esta nueva legislación, se estableció un marco legal que reconoce a perros y gatos como seres sintientes y parte fundamental del tejido afectivo de los hogares chiapanecos. Avendaño sostuvo que el avance responde a una exigencia ética y jurídica de la sociedad contemporánea, que ya no tolera actos de crueldad disfrazados de indiferencia institucional.

La iniciativa, construida con base en los aportes de la organización Igualdad Animal, contempló sanciones que van desde prisión hasta la inhabilitación profesional de quienes ejerzan violencia o abandono contra animales. En particular, se endurecerán los castigos en casos donde la agresión cause daño físico permanente o la muerte del animal, y se penalizará de manera clara la organización de peleas de perros.

Luis Avendaño subrayó que legislar en favor de los animales no es un gesto menor ni accesorio, sino un síntoma de evolución social. En su visión, el respeto hacia los más vulnerables refleja la salud moral de una comunidad. “La violencia no puede tener ninguna tolerancia, ni en el espacio público ni en la intimidad del hogar”, sostuvo durante la aprobación de la reforma.

Con esta modificación legal, Chiapas abandonó un rezago jurídico que contradecía el discurso progresista y se alinea con una visión más justa del vínculo entre humanos y animales. Para Avendaño, se trata de un paso necesario para erradicar una forma de violencia silenciosa que durante años ha sido normalizada, pero que hoy encuentra, por fin, un límite claro en la ley.

“Se estableció un marco legal que reconoce a perros y gatos como seres sintientes
y parte fundamental del tejido afectivo de los hogares”