SSP y Canaco suman esfuerzos para una entidad más segura

Autoridades y empresarios reconocieron que la seguridad es clave para atraer inversión y turismo

KEVIN NARVARTE/TDN

El combate a la delincuencia dejó de ser una tarea exclusiva del gobierno. En Chiapas, la estrategia de seguridad empezó a perfilarse como un modelo de cooperación entre autoridades y sectores productivos, donde la iniciativa privada ya no es solo beneficiaria, sino también agente activo de la pacificación. Prueba de ello fue el reciente encuentro entre el secretario de Seguridad del Pueblo, Óscar Aparicio, y la vicepresidenta de la Cámara Nacional de Comercio Servicios y Turísticos (Canaco-Servytur) en Tuxtla Gutiérrez, Aidé Camacho.

En el encuentro, se destacó la necesidad de mantener esquemas claros, con resultados medibles y, sobre todo, con participación directa de los empresarios. La seguridad dejó de ser un discurso institucional y empieza a entenderse como una corresponsabilidad, donde las cámaras empresariales no solo exigen garantías, también se suman con propuestas y seguimiento constante a las políticas públicas.

Aparicio Avendaño insistió en que los resultados en Chiapas no son fruto de la casualidad. La clave, dijo, ha sido la persistencia en acciones puntuales, el respaldo del actual gobierno estatal y, sobre todo, la coordinación entre sectores. Este tipo de encuentros, aseguró, dan legitimidad a la estrategia de seguridad y la alejan del protagonismo unilateral.

Desde la visión empresarial, Aidé Camacho no solo reconoció avances, también enfatizó el valor de la voluntad política como un engranaje esencial en este proceso. Para el sector comercial y turístico, la seguridad no es solo un tema de percepción, sino un factor clave para atraer inversiones, visitantes y fortalecer la economía local. De ahí la importancia de sostener estos vínculos con las autoridades, más allá de los discursos.

Con este tipo de alianzas, Chiapas apuesta por una nueva narrativa en materia de seguridad: una donde los sectores productivos no son espectadores, sino constructores de paz. La colaboración institucional y empresarial podría marcar una ruta distinta para otras entidades, demostrando que los resultados sostenibles exigen más que operativos: requieren confianza, diálogo y una estrategia compartida.