Gregory Bovino, polémico por tácticas de fuerza, dirigirá eloperativo, convirtiendo a diversas regiones en prioridad estratégica
AGENCIAS/TDN
El arribo de 250 agentes federales a Nueva Orleans activará una fase más dura en la política migratoria del gobierno de Donald Trump. La operación “Swamp Sweep” pretende detener a cinco mil personas en dos meses y convertir al sureste de Luisiana en uno de los puntos más vigilados del país. La estrategia se anunció como una acción administrativa, pero su magnitud sugiere un operativo de control territorial. El objetivo es demostrar avances rápidos en deportaciones. El ambiente previo ya anticipó un choque institucional.
Luisiana fue elegida porque su gobernador, Jeff Landry, ha alineado plenamente al estado con la agenda de aplicación estricta de la ley migratoria. Sin embargo, Nueva Orleans mantiene una postura distinta y rechaza cooperar con redadas federales. Esa diferencia coloca a la ciudad en un escenario tenso frente al incremento de fuerzas federales. La resistencia local podría activar recursos legales y políticos. El operativo nacerá en un entorno de doble legitimidad.
La figura central detrás del despliegue es Gregory Bovino, conocido por dirigir operativos polémicos en Chicago, Los Ángeles y Charlotte. Su historial incluye el uso injustificado de fuerza y señalamientos por obstruir información ante un juez federal. Su presencia en Luisiana indicó que el gobierno busca tácticas más rápidas y contundentes. También mostróque la región es prioridad estratégica. Bovino se convierte así en símbolo de la intensificación federal.
Los preparativos logísticos revelaron un dispositivo con tintes militarizados. Bases navales, instalaciones del FBI y depósitos de “municiones menos letales” se han destinado para la operación. Esto implica un nivel de coordinación inusual para redadas migratorias. Las autoridades planean ingresar a vecindarios, centros comerciales y zonas suburbanas.
Cuando inicie “Swamp Sweep”, Luisiana funcionará como laboratorio de las nuevas tácticas de deportación acelerada. Para el gobierno federal será una medición del alcance real de su fuerza operativa. Para Nueva Orleans, una prueba de su capacidad para sostener políticas locales frente a la intervención federal. La disputa rebasará el tema migratorio y tocará la autonomía de gobiernos municipales. El resultado marcará futuros operativos nacionales.

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