Aguilar Meza presenta su Primer Informe de Labores

La Auditoría Superior busca cerrar la brecha entre los discursos de transparencia y los resultados concretos

DAMIÁN CERVANTES/TDN

La presentación del Primer Informe de Labores 2024–2025 por parte del auditor del estado, José Antonio Aguilar Meza, marcó un punto de inflexión para la Auditoría Superior del Estado. Más que un acto protocolario, el mensaje fue claro: Chiapas necesita un sistema de fiscalización capaz de responder a la presión ciudadana y a las exigencias de un ejercicio público que demanda mayor orden y coherencia.

Aguilar Meza enfatizó que el informe no es una colección de cifras, sino el reflejo de un trabajo cotidiano que busca darle sentido real a la vigilancia del gasto. Esa perspectiva abrió la puerta a repensar la auditoría no como un ente distante, sino como una institución que interpreta lo que ocurre dentro de las dependencias y traduce esa información en decisiones que impactan directamente en la vida pública.

Uno de los ejes más relevantes del informe es la afirmación de que la transparencia debe abandonar el terreno de lo declarativo y convertirse en acción verificable. Aguilar Meza sostuvo que revelar datos no es suficiente si estos no derivan en correcciones, sanciones o mejoras administrativas. El documento, en ese sentido, intenta avanzar hacia un modelo que reduzca la brecha entre el discurso y la eficacia institucional.

El auditor también subrayó el papel del equipo humano detrás de cada revisión. En un contexto donde la fiscalización suele asociarse con procesos fríos y meramente técnicos, Aguilar Meza reivindicó la dimensión ética de quienes analizan expedientes, reconstruyen decisiones públicas y señalan fallas que muchas veces permanecen ocultas. Reconocer ese esfuerzo es, al mismo tiempo, reconocer que la auditoría es un ejercicio colectivo.

Con su primer informe, Aguilar Meza envió un mensaje de continuidad y firmeza: la Auditoría Superior quiere un modelo más exigente, más cercano a la ciudadanía y menos condicionado por inercias burocráticas. El reto será sostener ese tono en los próximos meses, demostrar que la vigilancia puede transformarse en resultados palpables y construir un sistema que genere confianza en un estado que históricamente la ha exigido sin obtenerla plenamente.