La presidenta condena la intervención en Venezuela

El gobierno mexicano llamó a la unidad regional desde una postura basada en la soberanía y el respeto al derecho internacional

AGENCIAS/TDN

La postura del gobierno mexicano frente a la intervención de Estados Unidos en Venezuela buscó desmarcarse de nombres y coyunturas para instalar un principio más amplio la cual es la defensa de la soberanía como eje de la política exterior. Claudia Sheinbaum dejó claro que la condena no se ancló en la figura de Maduro, sino en una lectura jurídica y política del orden internacional.

El mensaje no fue improvisado ni emocional, dado que, la presidenta encuadró su posición en la Constitución mexicana y en los tratados multilaterales, una forma de recordarle a Washington que México no discute liderazgos, sino reglas. En ese planteamiento, la legalidad internacional funcionó como límite frente a cualquier acción unilateral.

Al mismo tiempo, Sheinbaum evitó escalar el tono con Estados Unidos, ya que, reconoció una relación fluida en materia de seguridad y subrayó que existe comunicación constante, incluso al más alto nivel diplomático. La fórmula elegida de cooperación sin subordinación, reafirmó una línea histórica sin romper los canales bilaterales.

Sobre Venezuela, el gobierno mexicano optó por la cautela estratégica y la definición de relaciones con la administración que siga será revisada internamente y con la Cancillería, respetando el marco constitucional. No hay prisa por fijar postura definitiva, pero sí vigilancia permanente del escenario regional. El mensaje es que México no actuará por presión externa ni por alineamientos automáticos.

El llamado final fue regional y político, puesto que, para Sheinbaum, América Latina enfrenta un momento que exige cohesión y defensa común del derecho internacional. La reiteración de la doctrina Estrada no es retórica, sino una señal de que México apuesta por soluciones pacíficas y multilaterales. En un contexto de tensiones crecientes, esa postura busca marcar distancia del intervencionismo. También posiciona a México como un actor que privilegia la estabilidad sobre la confrontación.

“Para Sheinbaum, América Latina enfrenta un momento que exige cohesión y defensa común del derecho internacional”