Eduardo Díaz Zenteno
Hay semanas en las que el calendario deja de ser una sucesión de días y se convierte en un espejo, la que va del 13 al 16 de Septiembre es una de ellas, en esas cuatro jornadas, México recuerda la defensa del Castillo de Chapultepec, Chiapas conmemora su incorporación a la Federación y el país celebra el inicio de la Independencia. Son acontecimientos distintos, unidos por una misma pregunta: ¿qué significa hoy pertenecer a una nación?
Cada 13 de Septiembre regresan los nombres de Juan de la Barrera, Juan Escutia, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Francisco Márquez. La historia los convirtió en símbolos de la defensa de México durante la invasión estadounidense de 1847, recordarlos no debería limitarse a repetir una estampa escolar, la memoria histórica tiene valor cuando nos obliga a mirar la fragilidad de la soberanía y la responsabilidad que cada generación asume frente a su país.
La memoria no es una vitrina donde el pasado permanece inmóvil, es una conversación entre lo que fuimos, lo que decidimos contar y lo que todavía necesitamos comprender; conmemorar a los Niños Héroes exige reconocer su valor, pero también estudiar el conflicto y las consecuencias, amar a México no implica idealizar su historia, sino conocerla completa: con sus gestas, contradicciones, heridas y deudas pendientes.
Para quienes vivimos en Chiapas, esta semana posee una resonancia propia, el 14 de Septiembre de 1824, nuestra tierra quedó incorporada a la Federación mexicana, esa fecha explica por qué la identidad chiapaneca vive desde una doble raíz: somos profundamente mexicanos y, al mismo tiempo, herederos de una historia fronteriza, indígena, mestiza y centroamericana que nos distingue dentro del mosaico nacional.
La federalización no debe reducirse a una frase solemne, fue parte de un proceso complejo de definiciones políticas, disputas regionales y construcción institucional, recordarla es comprender que México no nació terminado, sino que se integró mediante decisiones, tensiones y acuerdos entre pueblos diversos. Chiapas no ocupa un lugar periférico en esa historia: muestra una de las formas en que la nación aprendió a reconocerse plural.
Dos días después y con todo el sentimiento patriótico a flor de piel celebramos el inicio de la Independencia, el movimiento de 1810 que abrió la lucha contra el dominio colonial y que, tras once años, permitió el nacimiento de un país soberano. El Grito convoca a la unidad, pero también debería interpelarnos, la independencia política fue una conquista enorme; hacerla realidad sigue siendo una tarea inconclusa mientras persistan la pobreza, la desigualdad, la discriminación y el abandono.
Eso se siente con claridad en Chiapas, no basta proclamar que pertenecemos a México si millones viven lejos de las oportunidades, si los pueblos originarios no son escuchados o si el sur aparece en los discursos, pero no en las prioridades nacionales; la Federación adquiere sentido cuando garantiza derechos y reconoce que la diversidad no debilita al país: lo sostiene.
Po eso el patriotismo que necesitamos no es estridente ni excluyente, no consiste en agitar una bandera mientras ignoramos al vecino, ni en invocar a los héroes para evadir los problemas del presente, es cuidar lo público, respetar la ley, exigir cuentas, participar, preservar nuestras lenguas y culturas y no acostumbrarnos a la injusticia, también es amar a México desde Chiapas, con orgullo por nuestra historia y sin renunciar a una mirada crítica.
Entre l 13, el 14 y el 15-16 de Septiembre, los chiapanecos no celebramos historias separadas, recordamos que la nación se defendió, que nuestro estado eligió formar parte de ella y que la libertad tuvo que conquistarse, tres momentos de la historia de nuestro país, una misma responsabilidad: impedir que la memoria se vuelva ceremonia sin contenido.
Honrar el pasado no es vivir de espaldas al futuro, la patria no fue construida de una vez y para siempre: se construye cada cía, en cada comunidad, decisión pública y acto de solidaridad. Esta semana, Chiapas tiene una razón adicional para decirlo con claridad: México también late desde el sur.
Más historias
El enigma en el plebiscito de la federación de Chiapas a México
Cobrar para ser escuchado
Intervenciones híbridas de EU y tráfico de armas a México