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Rusia busca llevar energía nuclear a países africanos

Moscú plantea ampliar su cooperación energética con África mediante una tecnología que ya opera desde 2020 en la región rusa de Chukotka

AGENCIAS/TDN

La generación de electricidad en regiones con infraestructura limitada se convirtió en una oportunidad para que Rusia amplíe su presencia energética en África, donde propone instalar centrales nucleares flotantes capaces de suministrar energía a precios accesibles, una alternativa que Moscú busca negociar con gobiernos interesados en ampliar su capacidad de abastecimiento sin depender exclusivamente de redes terrestres.

La propuesta fue presentada por Alexéi Lijachov, director de la corporación estatal Rosatom, quien señaló que nueve países africanos han expresado interés en esta tecnología y que actualmente existen conversaciones para desarrollar proyectos con Egipto, Tanzania, Togo y Namibia, cuatro naciones que podrían incorporarse a una nueva etapa de cooperación energética con Rusia.

El planteamiento tiene como punto de partida la posibilidad de llevar electricidad directamente desde instalaciones marítimas, una opción que podría resultar atractiva para países con dificultades para extender sus redes de distribución o atender regiones alejadas de los principales centros de generación. De los 54 países africanos, 38 tienen acceso al mar, condición que, según Rosatom, permitiría considerar la implementación de este modelo.

Rusia cuenta con una ventaja tecnológica en este campo, pues es el único país que mantiene una central nuclear flotante en funcionamiento, anclada desde 2020 en la región de Chukotka, en el extremo oriental de su territorio. Moscú pretende ampliar esta capacidad mediante una flota de instalaciones que también pueda abastecer zonas de difícil acceso, particularmente en el Ártico.

La iniciativa también forma parte de los esfuerzos rusos por ampliar sus relaciones económicas y estratégicas con el continente africano, en momentos en que mantiene tensiones con los países occidentales. La oferta energética abre una nueva vía de cooperación para Moscú, aunque su alcance dependerá de los acuerdos entre los gobiernos, los costos de instalación y operación, así como de las condiciones de seguridad y regulación que requiere la generación de electricidad mediante tecnología nuclear.