Diputados aprueban reforma a la Ley de Amparo de México

El dictamen volverá al Senado en medio de un clima de desconfianza entre el Legislativo y el Poder Judicial

AGENCIAS/TDN

En una sesión que se prolongó hasta el amanecer, la Cámara de Diputados aprobó la reforma a la Ley de Amparo entre acusaciones de retroactividad y advertencias sobre el debilitamiento del sistema de contrapesos. La mayoría oficialista avaló el cambio con tres reservas y defendió la nueva redacción como una “actualización técnica”, aunque en la oposición la lectura fue otra: un intento por reinterpretar el alcance del poder judicial desde el Congreso.

El artículo tercero transitorio se convirtió en el epicentro del debate. La versión aprobada estableció que las etapas procesales concluidas conservarán su validez, pero que las actuaciones posteriores deberán regirse por las nuevas disposiciones. Para el diputado morenista Hugo Eric Flores Cervantes, autor de la reserva, el texto corrige “una confusión jurídica” y evita la retroactividad. Sin embargo, la oposición sostuvo que la reforma altera las reglas del juego en procesos en curso, lo que podría abrir la puerta a intervenciones políticas en decisiones judiciales.

El contraste entre el discurso técnico y las implicaciones prácticas reveló un trasfondo político evidente. La modificación llegó en un contexto de tensiones abiertas entre el Legislativo y el Poder Judicial, luego de las críticas de la presidenta Claudia Sheinbaum y del ministro presidente Hugo Aguilar Ortiz al texto original. Lejos de disipar las dudas, la madrugada legislativa dejó la sensación de que el país asiste a una disputa por la definición misma del equilibrio constitucional.

Más allá de los términos procesales, el fondo del debate residió en la legitimidad del Congreso para reinterpretar los alcances de la justicia constitucional. Lo que para unos es una actualización necesaria del marco legal, para otros representa una amenaza velada al derecho de amparo, una herramienta que históricamente ha servido como escudo ciudadano frente a los abusos del poder.

Con la reforma en camino de regreso al Senado, el escenario está lejos de cerrarse. Los cambios introducidos en San Lázaro volverán a ser examinados y, posiblemente, impugnados ante la Suprema Corte. Mientras tanto, la madrugada del debate quedará como testimonio de una tensión persistente: la de un país que, entre reformas y reservas, sigue redefiniendo los límites del poder bajo el argumento de la modernización jurídica.

“El contraste entre el discurso técnico y las implicaciones prácticas reveló un trasfondo político evidente”