La UNACH convoca a redoblar esfuerzos al comenzar el año

La partida de rosca marcó el inicio del semestre como un ejercicio de cohesión interna, donde se replanteó el compromiso universitario

KEVIN NARVARTE/TDN

La partida de rosca de Reyes en la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) fue algo más que un acto protocolario, más bien funcionó como un ritual colectivo para marcar el arranque de un nuevo ciclo académico. En un contexto universitario atravesado por retos presupuestales, exigencias académicas y una realidad social compleja en el estado, el encuentro sirvió para reforzar la idea de comunidad como uno de los principales activos de la institución.

El Centro de Convenciones Universitario se convirtió en un espacio de reflexión, donde estudiantes, docentes y personal administrativo coincidieron en un mismo mensaje que dejó implícito que el semestre que inicia no solo exige cumplimiento académico, sino compromiso institucional. La convivencia alrededor de una tradición popular ayudó a bajar el tono de la rutina universitaria y a recordar que la vida académica también se construye desde lo simbólico y lo cotidiano.

El mensaje del rector Oswaldo Chacón Rojas se insertó en ese ambiente como una convocatoria clara a la corresponsabilidad. Más allá de un llamado formal, su intervención planteó la necesidad de asumir el inicio de año como una oportunidad para fortalecer el papel de la UNACH en la formación de profesionistas y en su incidencia social, especialmente en un estado donde la educación pública sigue siendo un factor clave de movilidad y cohesión.

La ceremonia también dejó ver la importancia de mantener vivas las tradiciones dentro de los espacios educativos, no como actos aislados, sino como herramientas para reforzar identidad y pertenencia. En tiempos donde la universidad enfrenta presiones externas y transformaciones internas, estos encuentros funcionan como anclas que recuerdan el sentido colectivo del proyecto universitario.

Así, la partida de rosca terminó por significar un esfuerzo compartido, con responsabilidades repartidas y la expectativa de que cada integrante de la comunidad aporte desde su lugar. La UNACH inició el año académico con el desafío de convertir estos gestos simbólicos en acciones concretas que fortalezcan su vida interna y su compromiso con Chiapas.

“La ceremonia también dejó ver la importancia de mantener vivas las tradiciones dentro de los espacios educativos”