Pentágono mata a otros seis narcoterroristas en el Pacífico

Intensificaron operativos en aguas internacionales, destruyendo embarcaciones “sospechosas”

AGENCIAS/TDN

La ofensiva que impulsa Donald Trump desde el Pentágono entró en una fase más agresiva con la confirmación de otros seis asesinatos extrajudiciales en aguas internacionales. Bajo la narrativa del “narcoterrorismo”, el Departamento de Guerra continúa realizando ataques letales sin proceso judicial, sin evidencia pública y sin supervisión internacional. El Comando Sur aseguró haber identificado embarcaciones “sospechosas”, pero no ofreció pruebas verificables.

Con estos últimos operativos, la cifra de personas ejecutadas por fuerzas militares estadounidenses desde septiembre asciende a 76, todas etiquetadas como narcoterroristas. La política marcó un giro sin precedentes: Estados Unidos actúa como juez, policía y verdugo fuera de su territorio, en franco desacato al derecho penal internacional. La administración Trump justificó la violencia alegando la “defensa adelantada”, un concepto sin base legal fuera del discurso político.

La estrategia reveló un modelo unilateral de combate al crimen organizado que evita deliberadamente los mecanismos multilaterales contra el narcotráfico. Washington sostuvo que las embarcaciones destruidas seguían rutas de tráfico en el Pacífico, pero no ha permitido que organismos independientes revisen los casos. Organizaciones de derechos humanos advirtieron que esta opacidad abre la puerta a errores letales, ejecuciones arbitrarias y abusos sistemáticos.

Analistas internacionales señalaron que el Pentágono está reconfigurando el mapa militar del Caribe y el Pacífico para legitimar operaciones ofensivas sin cooperación regional. El uso creciente de drones, ataques preventivos y operativos navales sugirió una militarización que podría escalar tensiones diplomáticas. Países latinoamericanos ya observan con preocupación cómo Estados Unidos ejecuta acciones letales cerca de sus fronteras sin notificación previa.

Mientras tanto, la Casa Blanca mantiene un discurso que combina seguridad nacional con retórica electoral. Pete Hegseth, secretario de Guerra, insistió en que el objetivo es “matar a estas gentes antes de que dañen a estadounidenses”, frase que evidenció una política basada en presunciones y no en procesos judiciales. Sin pruebas, sin transparencia y sin límites claros, la campaña antinarcoterrorismo se convierte en un precedente peligroso para la legalidad internacional.

“Mientras tanto, la Casa Blanca mantiene un discurso que combina seguridad nacional con retórica electoral”