Refuerzan prevención ante lluvias en cinco municipios

La estrategia preventiva incluye a localidades con antecedentes de afectaciones por precipitaciones intensas y corrientes arrastrantes

KEVIN NARVARTE/TDN

La prevención ya no es solo un discurso institucional en Chiapas: es visible, tangible y luminosa. Con la instalación de 160 señalamientos pluviales en puntos críticos de cinco municipios, la Secretaría de Protección Civil lanzó un mensaje directo a la ciudadanía: en temporada de lluvias, cruzar una calle puede costar más que tiempo. La campaña “No le juegues, mejor no cruces” busca algo más que advertir: pretende cambiar hábitos profundamente arraigados.

Tuxtla Gutiérrez encabeza la lista con 85 señales instaladas, seguido por Tapachula, Comitán, Tuxtla Chico y Villa Comaltitlán. Estos puntos no fueron elegidos al azar: son escenarios donde el agua ha mostrado su fuerza una y otra vez, dejando a su paso vehículos arrastrados, familias atrapadas y pérdidas que se pudieron evitar. Convertir esos sitios en advertencias visibles es una forma de aprender del pasado sin esperar una nueva tragedia.

Lo novedoso del enfoque es que no se limita a la infraestructura: se trata de una pedagogía del riesgo. Las señales no solo alertan, también interpelan. Invitan a detenerse, a reflexionar, a no desafiar la naturaleza por prisa o costumbre. En una cultura donde a menudo se subestima el peligro de una corriente pluvial, estas acciones apuntan a cambiar la lógica del “a mí no me pasa” por la del “más vale prevenir”.

El riesgo no solo está en la velocidad del agua, sino en su capacidad de alterar el juicio. Cuando llueve, calles comunes se transforman en trampas. Por eso, el llamado no se dirige solo a automovilistas, sino a peatones, motociclistas y ciclistas que suelen ignorar las advertencias. La campaña buscó generar una responsabilidad compartida, un cuidado mutuo que comienza en la calle, pero termina salvando vidas.

Este tipo de estrategias, aunque sencillas en apariencia, reflejaron una visión más sofisticada de la gestión de riesgos: anticiparse, comunicar y formar ciudadanía. Las lluvias no se pueden detener, pero sus efectos sí pueden minimizarse si las decisiones se toman a tiempo. En Chiapas, esa decisión comienza con una señal amarilla y una frase contundente: no le juegues.