Movilidad segura entra a la agenda legislativa

Mario Guillén Guillén destacó la necesidad de impulsar políticas públicas que garanticen traslados libres de violencia

DAMIÁN CERVANTES/TDN

La discusión sobre movilidad segura en Chiapas comenzó a trasladarse del discurso político a una exigencia social cada vez más visible. Durante el conversatorio “Paradas seguras, por una movilidad sin violencia”, realizado en el Congreso local, el presidente de la Junta de Coordinación Política, Mario Guillén Guillén, colocó en el centro del debate una problemática que formó parte de la rutina diaria de miles de mujeres que utilizan transporte público en la entidad.

El legislador señaló que las paradas de transporte y los trayectos urbanos continúan siendo puntos vulnerables para mujeres, adolescentes y niñas, en especial en ciudades donde la infraestructura pública avanzó más rápido que las estrategias de seguridad. El encuentro reunió a activistas, especialistas y representantes de la sociedad civil que coincidieron en que la violencia en espacios de movilidad suele normalizarse hasta convertirse en una experiencia cotidiana para muchas usuarias.

En Chiapas, el tema tomó una dimensión más compleja ante el crecimiento urbano y la limitada planeación de espacios seguros. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía han mostrado que una parte importante de las mujeres en México percibe inseguridad al utilizar transporte público, mientras que organismos civiles han advertido que el miedo modifica horarios, rutas y hábitos diarios. La discusión impulsada desde el Poder Legislativo buscó visibilizar cómo la movilidad también condiciona el acceso a derechos básicos como el trabajo, la educación y la libertad de tránsito.

Durante el conversatorio se planteó la necesidad de construir una agenda común que vaya más allá de medidas temporales. La propuesta de “Paradas Seguras” fue presentada como un mecanismo para recuperar confianza ciudadana y fortalecer la presencia institucional en zonas donde el transporte público opera sin condiciones mínimas de protección para las usuarias.

El mensaje político que dejó el encuentro es que la seguridad de las mujeres ya no puede abordarse desde la reacción ante delitos consumados, sino desde la prevención cotidiana en espacios públicos. Para Mario Guillén, abrir el Congreso a este tipo de diálogos representó también reconocer que la violencia de género se manifiesta en escenarios que durante años fueron ignorados por las políticas urbanas y de movilidad en Chiapas.

“La seguridad de las mujeres ya no puede abordarse desde la reacción ante delitos consumados,
sino desde la prevención cotidiana en espacios públicos”