Rocha Cantú sigue bajo una investigación federal

La Fiscalía obtuvo órdenes de aprehensión contra 13 presuntos implicados, incluida una funcionaria federal ya detenida

AGENCIAS/TDN

La investigación federal contra el empresario Raúl Rocha Cantú entró en una fase decisiva luego de que la Fiscalía General de la República (FGR) confirmara que el caso no está cerrado y que su situación jurídica dependerá de la verificación de la información que ha comenzado a aportar. La dependencia aseguró que el proceso continúa abierto y que cualquier beneficio legal solo será posible si los datos entregados permiten avanzar de manera sólida en las indagatorias.

La FGR informó que, gracias a los datos proporcionados por Rocha Cantú, en solo 10 días obtuvo órdenes de aprehensión contra 13 personas relacionadas con la misma red, incluida una funcionaria federal que ya fue detenida. Aunque esto reforzó la narrativa de eficacia, también expuso la profundidad de un entramado criminal que llevaba años operando con presunto acceso a rutas, combustible, armas e incluso vínculos transfronterizos, aprovechando las debilidades reguladoras en zonas limítrofes.

La investigación, iniciada en 2024 tras una denuncia anónima, reveló que el grupo presuntamente vendía armas provenientes de Guatemala a organizaciones criminales mexicanas y traficaba combustible a través del río Usumacinta, utilizando rutas que conectan desde Chiapas hasta Querétaro. Este mapa delictivo muestra cómo las economías ilegales siguen expandiéndose por corredores logísticos formales, generando impactos regionales que complican la seguridad pública y los sistemas de fiscalización.

Mientras el empresario intenta cobrar el beneficio de inmunidad, la FGR advirtió que su situación jurídica no está definida y que cualquier resolución dependerá de la verificación absoluta de la información entregada. Este requisito, lejos de ser un trámite, coloca presión sobre el Ministerio Público, que debe demostrar que el testimonio no solo es útil, sino verificable, consistente y capaz de sostener en tribunales investigaciones que involucran delincuencia organizada y tráfico internacional.

El caso marcó un precedente para el uso del criterio de oportunidad en delitos graves, un recurso poco aplicado en investigaciones de alto perfil. Si la colaboración del empresario se confirma con plenitud, la FGR podría consolidar una de las redes delictivas más complejas detectadas en la última década. Pero si la información resulta insuficiente, el proceso exhibirá las limitaciones de un mecanismo legal que, cuando se usa sin rigor, puede desdibujar la frontera entre cooperación y desproporción institucional.

“Traficaba combustible a través del río Usumacinta, utilizando rutas que conectan desde Chiapas hasta Querétaro”