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Soconusco impulsa una nueva ruta para el cacao

La apuesta por agregar valor al producto busca fortalecer una cadena productiva que combine innovación, identidad regional y conservación

KEVIN NARVARTE/TDN

El cacao del Soconusco, una nueva etapa para la agroindustria chiapaneca, ya que los productores de la región han comenzado a impulsar una estrategia enfocada en transformar el grano dentro del estado para participar en los eslabones con mayor rentabilidad. La meta consiste en que el chocolate, las bebidas y otros derivados se elaboren en origen, con el propósito de que una mayor parte de la riqueza permanezca en las comunidades donde nace uno de los cultivos más emblemáticos de Chiapas.

Detrás de esa apuesta existe una realidad económica que durante décadas ha limitado los ingresos del sector, pues Chiapas cuenta con 17 mil 923 hectáreas sembradas de cacao y registra una producción cercana de 10 mil 900 toneladas anuales, cifras que lo mantienen como el segundo productor del país, de acuerdo con la información del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. A pesar de ese volumen, buena parte del valor comercial continúa generándose fuera de las regiones productoras debido a que el grano se vende sin transformación.

Convertir el cacao en chocolates, bebidas, confitería y otros derivados abre la posibilidad de diversificar la economía del Soconusco, sobre todo porque el valor anual de la producción estatal supera los 377 millones de pesos y existe margen para incrementar esa cifra mediante procesos industriales y artesanales realizados en la propia región.

A ese escenario se suma la importancia ambiental del cacao, ya que gran parte de las plantaciones del Soconusco se desarrolla bajo sistemas agroforestales donde conviven árboles nativos y especies agrícolas. Este modelo ayuda a conservar los suelos, favorece la biodiversidad y fortalece la capacidad de los cultivos para enfrentar las variaciones del clima, factores que cobran relevancia frente a los efectos del cambio climático.

Alcanzar esa transformación implica mucho más que producir un chocolate con sello chiapaneco, porque también representa la posibilidad de construir una cadena de valor que conserve la riqueza generada por el cultivo dentro del estado. Si una mayor parte del procesamiento permanece en las comunidades, el cacao podría convertirse en un motor de empleo, inversión e identidad regional, además de consolidar al Soconusco como una referencia nacional por la calidad de sus derivados.